En una pequeña charla con mi más reciente pareja, él mencionó que le gustaría invitar a un tercero para que se nos una por una noche. A primerazo me gustó la idea, lo sé, yo di permiso, pero déjenme explicarles.

La conversación ocurrió muy temprano un domingo cuando el guayabo aun me estaba golpeando. La vida no se siente real cuando uno está enguayabado, por lo cual es cuando más me gusta escribir. Quizás estaba en una realidad alterna cuando accedí a traer a un tercero estando con un hombre con el cual realmente quiero una relación estable.

Ahora peleo con mis emociones ¿no soy suficiente para él? Después del trío ¿seguiré siendo suficiente para él?

Claro que he tenido tríos anteriormente, pasé por la universidad y he vivido mis aventuras. Soy un millenial después de todo. No sé si en esta etapa de mis años veinte, buscando una relación estable, que aun considero enamorarme de alguien que le echó el ojo a alguien en la misma cama en donde estamos íntimamente. Luego pienso ¿estoy siendo muy recatado? Solo que no puedo quitarme la idea de que cuando un trío ocurre la relación se acaba.

¿Y si un trío nos uniera más? Por lo que sé no estamos teniendo  problemas  en la cama, tampoco fuera de ella. ¿Qué tal que la experiencia con el tercero sea tan distinta que terminemos riéndonos cuando terminemos? ¿O la usemos como forma de calentarnos antes de tener encuentros futuros nosotros solos? Un poco de atrevimiento nunca hizo daño ¿Y si establecemos una lista de reglas antes de empezar?

Cuando estamos comenzando una relación ¿Deberíamos discutir el tema de la monogamia de inmediato? ¿Deberíamos publicar nuestras intenciones en el perfil de Grindr?

Queridos lectores: ¿se han visto perjudicados o beneficiados por un trío estando en una relación estable?

 

Artículo traducido por Fabián Cardona para Revista Machio.

Tomado de Instinct Magazine.

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