El hombre que usa un cinturón de castidad

No me siento sexualmente reprimido, antes me siento liberado.

Traducido por Fabián Cardona exclusivamente para Revista Machio, tomado de Fuente.

Empecé a usar el cinturón de castidad (que no es un cinturón sino más bien una caja) por curiosidad, después de leer sobre personas que lo usaban. Estaba soltero, vivía solo y tenía trabajo en casa.

Aunque vienen en diferentes estilos y tamaños, colores y materiales, todos están diseñados para evitar una erección. Normalmente están formados por tres elementos: un anillo que queda detrás de los testículos, una pequeña jaula para poner adentro el pene flácido, y una cerradura que une los dos elementos.

Comencé a usarlo todo el día, y encontré que la inhabilidad para tener una erección me permitió enfocarme en otras cosas. Me sentí liberado, me podía concentrar más en mi trabajo y me sentí más conectado con mis alrededores.

Luego encontré una pareja, que para mi sorpresa y beneficio, disfruta la idea de tener a su pareja asegurada, usar el aparato durante el sexo me ha convertido en un amante más cuidadoso.

Por ahora soy un principiante, lo uso por algunas horas en el día, ya que hay personas que duran semanas y meses enteros usándolo. Luego me compré uno más liviano que me permite usarlo por debajo de mi ropa sin que se note, de esa forma he encontrado un nivel adicional de emoción en mi relación con mi pareja.

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