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10 consejos para tener mejores relaciones

Fuente: Revista GQ.

Los gais creemos saberlo todo sobre sexo, en particular sobre sexo gay, claro, y a esto van asociadas muchas ideas preconcebidas. ¿Cuántas veces has leído o escuchado eso de que los hombres homosexuales somos muy promiscuos? Es cierto que nuestra relación (la de algunos de nosotros) con el sexo es más cercana e incluso más libre, pero nuestra comodidad y seguridad en este ámbito se basa en algo que debemos tener todos, no solo los gais: la autoestima erótica.

Para explicarte bien todo esto, buceamos en Gay Sex: Manual sobre sexualidad y autoestima erótica para hombres homosexuales (Roca Editorial), el último libro de Gabriel J. Martín, pionero en España de la psicología afirmativa gay y ya un habitual de GQ.

1. Autoestima erótica: qué es y cómo regularla.

Algo fundamental para ligar más y tener mejores relaciones sexuales es la autoestima erótica, que Gabriel define como la “autoestima relacionada con nuestro atractivo (físico y personal) y con nuestras habilidades sexuales y eróticas”. Tiene todo el sentido del mundo, ¿no? Igual que existe la autoestima sobre lo profesional o lo social, existe también sobre el sexo.

No obstante, esta valoración se basa en pequeñas valoraciones personales, y deben estar compensadas. Por ejemplo, puedes pensar que no puntúas alto en el atractivo físico pero tienes mucha labia y se te da genial iniciar conversaciones con chicos que te gustan. Esto no son matemáticas, pero entiende que debe haber un balance equilibrado.

2. El físico es importante, y el atractivo también.

Entramos en un tema peliagudo: la apariencia física, algo problemático para muchos hombres gais que arrastran ciertos problemas de confianza derivados del rechazo social. No podemos negar que esto es algo importante. Gabriel lo describe como una competición en ocasiones: en una discoteca destaca a primera vista el chico que cumple los cánones de belleza imperantes.

Aun así, recuerda que el atractivo no es únicamente físico, sino también personal. A lo mejor no entras por los ojos al hombre que te gusta, pero no te acobardes: a lo mejor lo conquistar por tu iniciativa o por tu conversación interesante. 

3. Los cuerpos normativos no son los habituales.

Respecto a todo esto del físico, Gabriel quiere que entiendas una cosa. Los cuerpos normativos no son los habituales. Todo lo contrario. Si fueran habituales, no estarían en las revistas. Son cuerpos excepcionales, pero son bellos, y son los que nos han hecho creer que son los deseables.

Esto es una derivación de la masculinidad tóxica, que nos dice que somos más hombres si tenemos un físico (además de muchas otras cosas más) que cumple ciertas reglas. Una vez que comprendes que esto no es más que una convención, llegarás a la conclusión de que tu apariencia es tan válida como cualquiera, que tienes tu público y que tu atractivo no se basa solo en eso.

4. Busca a alguien complementario, no idéntico.

Un apunte más sobre el físico en los hombres gais a la hora de ligar. Dado que nos relacionamos con iguales en género (a los heteros no les sucede), solemos creer que el atractivo imperante es el que nos atrae a nosotros, y pensamos que tenemos que ser iguales a ese ideal para gustar a otros. Es una idea equivocada porque el atractivo es muy subjetivo.

Hay hombres muy altos y fuertes a quienes les gustan los hombres bajitos y delgados. De la misma manera hay personas muy habladoras que congenian a la perfección con personas más observadoras. Busca lo complementario, no lo semejante.

5. Lo masculino es algo más que un cuerpo.

Para entender mejor estas cuestiones sobre el atractivo (y que son una convención por la que no nos debemos dejar llevar demasiado) es que lo masculino es algo más que un cuerpo. O dicho de otra manera: nos han hecho creer que el cuerpo de un hombre debe ser de una manera (totalmente proporcional, atlético) para ser verdaderamente hombres.

Ya te hemos comentado que esto no es así, y se traslada a muchas otras cosas. Lo masculino es lo que tenemos los hombres, y los hombres somos muy variados. Gabriel pone el ejemplo de los hombres gais ciegos. ¿Cómo saben que son gais? Porque les atrae la voz de un hombre, el olor de un hombre… Aplica lo mismo a la pluma. Nos han hecho creer que la pluma es algo femenino, pero si la tienen los hombres, también es masculina.

6. Potencia tus virtudes y adáptate al entorno.

Ahora queremos hacer hincapié en una idea importante: el entorno, o el canal de comunicación, influye en la forma de relacionarnos. Por ejemplo, no es igual hablar con alguien en una discoteca que hacerlo en una app de sexo. Los códigos son diferentes. Es posible que, si no eres fotogénico, te cueste encontrar ligue en Tinder o Grindr, pero no te pongas en plan derrotista.

Piensa que a lo mejor, sencillamente, tú te desenvuelves mejor en otros ámbitos. Acepta también que la gente en estas plataformas es más fría, incluso borde, y no te dejes cabrear por los haters. Si tu verdadera virtud es el cara a cara, potencia lo que se te da bien en el gimnasio, en la playa…

7. No te obsesiones con el tamaño.

Esta inquietud hace que coincidamos en temores y complejos con los hombres heterosexuales: la importancia (o no) del tamaño del pene. Te podemos decir lo mismo que cuando hablábamos de los cuerpos normativos.

Los penes grandes son los más premiados y nos han hecho creer que los más deseables, pero, según Gabriel, 12 centímetros son suficientes para dar placer anal a otro chico. También apunta que los hombres con penes grandes puntúan más alto en esa parte de autoestima erótica, así que intenta compensarlo tú con todas esas otras cosas que te hacen atractivo.

8. El buen sexo no es físico ni técnica, es empatía.

Vamos a hacer con las ideas preconcebidas sobre el rendimiento sexual lo mismo que con el físico y el tamaño: desmitologizarlo. Solemos pensar que para tener buen sexo debemos estar muy buenos y dominar un montón de posturas y técnicas, pero eso pertenece más al porno que a la vida real.

¿Nunca te ha pasado que te has acostado con un tío que estaba muy bueno y no has disfrutado nada porque no había ninguna conexión? Eso es lo importante. La otra persona quiere que escuches y que atiendas sus necesidades eróticas y emocionales en ese momento, no que seas una máquina.

9. Nadie está obligado a acostarse contigo.

Algo que manejamos regular: el rechazo. Como te decíamos antes, el atractivo depende de la persona que te mira, y si no le gustas al chico que a ti sí, puede ser tanto por tu físico como por tu actitud o tu personalidad. O por el momento y el lugar. Pero a ti también te pasa. Seguro que has dicho que no a hombres que le encantan a otros.

Es importante que respetes el deseo de los demás, y que no cargues contra una persona que te dice que no de forma asertiva como si fuera más superficial que tú. Te aconsejamos, eso sí, que huyas de todos esos trolls y haters que hay tanto en las apps como en la vida real. Valora tu dignidad y no aguantes tonterías. Un block a tiempo puede salvarte de quebraderos de cabeza.

10. No bases tu felicidad en todo esto.

Para terminar volvemos al principio: el sexo gay y la autoestima erótica. Y la autoestima erótica es “solo” una de todas las autoestimas que conforman tu persona: la autoestima en el trabajo, la autoestima en el deporte o en el arte, la autoestima social y familiar… Todas deben estar equilibradas.

Y regresamos también a las matemáticas. A lo mejor en una autoestima puntúas, según tu valoración, con un 3, pero en otra con un 8, en otra con un 6 y en otra con un 9. No le des demasiada importancia solo a una. Decirlo es más fácil que vivirlo, eso está claro. Si te cuesta asimilarlo, acude siempre a un experto.

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