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Ophelia Pastrana: “¿Cuál es la diferencia entre nosotros y alguien que se hizo un bypass gástrico y ahora nadie lo reconoce?”

Fuente: BBC.

“¿Cuál es la diferencia entre nuestras historias y la de una persona a la que le hicieron un bypass gástrico y bajó de 250 a 90 kilos y tiene una vida donde todo es aceptado y feliz, aunque nadie lo va a reconocer?”, pregunta la colombiana Ophelia Pastrana, de 34 años.

“Que nuestro caso atravesó el género y eso es un tabú en la sociedad“, se responde ella misma.

Nacida en una prominente familia de Colombia -su padre es primo del expresidente Andrés Pastrana y su abuelo materno fue Hisnardo Ardila, exalcalde de Bogotá-, dice que hasta los 28 no supo que podía cambiar de género.

“Nunca tuve la curiosidad, pero hice mucho ejercicio, eso sí, porque estaba a disgusto con mi cuerpo”, recuerda.

Así transcurrió su vida: estudió física en la Universidad de los Andes y en la Florida Atlantic University, sacó una maestría en econometría en la Universidad de Sídney, creó una empresa de informática y comunicación, se casó.

En 2011 se mudó a México y allí fundó Kraken Comunicación, una empresa que dirigida a crear estrategias digitales y aplicaciones para teléfonos inteligentes.

“Me llamaron desde empresas grandes y empecé a tener mucho éxito, pero también mucho estrés”, cuenta.

“Y fue ahí donde empezó mi afición por la ropa femenina, que me ponía en casa, en privado, como un escape, pensaba”, prosigue.

“Un día me mire al espejo y me dije: “pareces un hombre en vestido””, recuerda. “No, mejor, pareces una mujer quejándose de que pareces un hombre con vestido”, matiza.

“Fue un momento de epifanía”.

Después vino la euforia, el sentimiento de que ya había solucionado su problema, y el abrirle la puerta “a gustos femeninos”.

“Pasé de ser un niño millonario migrante a ser una mujer travesti, y entré en una zona de discriminación”.

“Yo hablo desde el privilegio, porque vengo de una familia adinerada y porque pude estudiar, pero a muchos otros niños los corren de casa”, reconoce Ophelia Pastrana.

Ante eso, asegura que desarrolló “un filtro para idiotas”.

Aunque dice que cuando regresa a Colombia deja de ser mujer, y cuenta una anécdota de cuando fue a renovar la identificación tributaria.

“El funcionario me miró raro, porque en mi pasaporte dice Mauricio Pastrana. Así que le dije que en un principio mis padres pensaron que era niño, pero que luego el veterinario les confirmó que no”, ríe.

Y con ese humor enfrenta las críticas. “Además yo hablo desde el privilegio, porque vengo de una familia adinerada y porque pude estudiar, pero a muchos otros niños los corren de casa”.

Y se jacta de ser la segunda mujer transgénero con más seguidores en redes sociales del mundo.

“Me volví mi propio producto”, dice.

Este año ha dado más de 100 conferencias.

Ayuda a hacerme visible y hacer visibles a otras también”.

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