Revista Machio

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Una carta abierta para los hombres homosexuales

Querida comunidad gay, sé que hemos pasado por momentos difíciles, esa es una de las razones que mantiene unidas a L, G, B y T, nuestro dolor compartido, nuestra opresión y nuestro deseo conjunto por un futuro mejor. Pero dentro de la comunidad aún existen personas causando daño y con frecuencia los encuentro denigrando de otros dentro de la propia comunidad “Cuando andas de puta nos perjudicas a todos” dicen, “Cuando eres tan exagerado en tu forma de andar haces que nos miren mal” y la discriminación continúa. Es natural estar preocupado por nuestra imagen, al fin y al cabo, es lo que nos hace notar de los demás, quizá la primera vez que alguna mamá nos preguntó si había algo que queríamos decirle, o cuando nuestros compañeros del colegio se dieron cuenta que había algo distinto en nosotros, a pesar de que intentáramos disimularlo.

Pero son esas historias las que deberían hacernos intentar no juzgar a los demás, especialmente a aquellos que no viven dentro de lo que cada uno de nosotros considera un hombre gay, es natural juzgar y hacernos una idea sobre lo que es correcto e incorrecto, pero al hacerlo se arriesga a sostener esa misma cultura de opresión sobre las personas más representativas de nuestra comunidad, aquellos que no pudieron o quisieron disimular su orientación o pasar desapercibidos. Ellos siempre han vivido en el escarnio público, han tenido que vivir con la misma presión de los demás, pero recibir ese trato por parte de los otros miembros del arcoíris hace que sea mucho más traumático. De hecho, esas personas, las mujeres más varoniles, los hombres más afeminados son los que han luchado por los derechos que tenemos hoy, precisamente porque no tuvieron otra opción que seguir en ese escarnio y no dejarse doblegar por los opresores, cuando es imposible pasar desapercibido, luchar es la única opción.

En Berlín, Taipei, Viena y otras grandes ciudades algunos han salido a la calle de todos modos.

Cada vez que usted menosprecia a un hombre gay por ser muy afeminado, usted vuelve a oprimir a esas “locas” y “machorras” que salieron a  marchar en el primer desfile del orgullo, a los miembros de Stonewall, a aquellos de género diverso que consiguieron los derechos que hoy gozamos juntos. Cada vez que juzga a aquél que usa PrEP y tiene sexo consensuado con otros adultos, usted querido amiga refuerza el estigma que crearon los opresores políticos para violentar nuestra reputación y unirla a una enfermedad que nadie pidió y nadie merece. Cada vez que juzga a alguien por ser muy gordo, o muy delgado refuerza esos estereotipos creados por una cultura machista que siempre quiso volvernos una burla. Cada vez que insulta a aquellos que disfrutan del sexo gay en lugares como los saunas, olvida a aquellos hombres en el siglo 16 que en Gran Bretaña tenían sexo en el baño trasero de una taberna cuidada por una matrona que se encargaba de evitar que la autoridad los llevara presos por el crimen de la sodomía.

Foto de Lisa Fotios disponible en Pexels.

Nuestra, toda nuestra, comunidad fue construida sobre “desviaciones”, sexo desviado, relaciones desviadas, personas con género diverso, voces fuertes y orgullosas. No fueron los “varoniles discretos” quienes lograron nuestros derechos, no fueron los bisexuales varoniles que tanto alaba la comunidad en Grindr quienes lucharon por nosotros, fueron aquellos más visibles a quienes debemos agradecerles. No estoy diciendo que los hombres homosexuales debamos evitar una vida de una u otra forma, de hecho, el poder elegir es una señal de nuestro éxito, poder elegir si queremos salir enrollados en una bandera arcoíris o tratar de disimular nuestra maricada. No es una señal de progreso que decidamos juzgar a aquellos que deciden vivir libremente con su identidad de género diversa y preferencia sexual no conformista. Esas personas merecen nuestro respeto, tanto ahora como en el pasado, en ese pasado en dónde no podían pedir ni mucho menos exigir respeto por ser un hombre que amaba a otro hombre, o una mujer que amaba a otra mujer. Tenemos que dejar de ser una comunidad tan dividida sobre lo que es aceptable y lo que no, y esta charla no recae sobre las personas queer, ellos han luchado suficiente por nosotros.

Foto de Jesse Yelin disponible en Pexels.

Son los hombres homosexuales que creen que sólo es válido aquél hombre que no se le nota la maricada quienes deben cambiar, sentirse avergonzados, admitir su ignorancia y leer algo sobre la historia que nos trajo nuestros derechos. No son los homosexuales y lesbianas que viven de forma alternativa pero abierta los que son dañinos. Les deseo a todos mucho amor y felicidad, que este mes del orgullos nos haga recordar nuestro pasado y nos podamos enfrentar a un futuro que necesita nuestra unión para ayudar a los que aún nos necesitan.

Abogado inquieto por temas de tecnología, inclusión e igualdad.
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