El orgullo y la homofobia interna

La única forma de superar esto es trabajando nosotros mismos en ello.

Por generaciones hemos sido víctimas de la sociedad que nos juzga, desde la religión, la cultura y la política y desgraciadamente eso ha dejado su marca en nuestras vidas. Pensemos en los zurdos, no hay nada malo en ser zurdo, pero si todo el mundo nos dice que ser zurdo es un pecado, es una anomarlidad, una deprevación, loz zurdos se sentirán avergonzados de serlo, incluso sabiendo que no existe forma de cambiarlo y que nacieron de esa manera.

La vergüenza de ser gay es ese prejuicio que tenemos adentro de nuestra cabeza que hemos aprendido de otras personas y nos hace sentir mal, ese sentimiento de culpa y de vergüenza tiene efectos a largo plazo en nuestra autoestima y la forma en que nos vemos.

Ese sentimiento de culpa y la homofobia interna son las razones del porque entre homosexuales existe tanta toxicidad y juzgamientos frente a la forma de ser del otro, especialmente sobre aquellos que son más amanerados, afeminados o estrambóticos que otros.

La única forma de combatir esos sentimientos es viviendo con orgullo, sintiéndonos orgullosos de quienes somos y aceptándonos tal cual Dios nos creó. Entendemos que no es el camino más apropiado para todos (por ejemplo los que viven en ambientes homofóbicos) pero es la mejor forma de hacerlo.

¿Qué pasa cuando tomamos las palabras que nos gritan y las volvemos nuestras? Esas palabras pierden su efecto. Cuando los niños salen del clóset en el colegio, que les digan gay deja de ser un insulto para simplemente volverse un adjetivo ¿Se molestarían los demás si les gritáramos heterosexuales? No lo creo.

Otra actividad importante es encontrar un sentido de pertenencia, un lugar seguro en dónde podamos ser como realmente somos sin miedo a que nos juzguen, puede que sea un club de libros, una compañía de teatro o simplemente un grupo de amigos con quién tomar cerveza.

Ayudemos al otro, a esas personas que están pasando por lo que nosotros ya vivimos y quizá sólo necesitan un hombro en dónde llorar o una persona que los escuche, somos más fuertes unidos, nunca lo olviden.

Finalmente les comparto esta historia (no fue posible encontrar una versión con subtítulos en español). Un hombre campesino en EUA durante los años cincuenta le enseña a su hijo que no se esconda, porque si lo hace está aceptando que su actuar es inmoral y debe mantenerse oculto, y de eso se trata el orgullo, de decirle a la sociedad que nos tenemos nada que ocultar que no hay nada malo en nosotros.

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