Revista Machio

#BigoteMulticolor

He cambiado mi esencia

Foto de Radu Florin disponible en Pexels.

No sé como explicar lo que me está pasando. El año pasado me compré unas hermosas bermudas de flores cuando estuve de paseo en la playa, son obviamente más cortas que las que usan los hombres heterosexuales y me fascina como resaltan mis piernas, el bronceado y por supuesto mis nalgas. Desde que comenzó el verano he estado yendo religiosamente a broncearme para deshacerme de mi tez blanca como rana platanera, no porque tenga un amor que pueda disfrutar mi nueva piel canela sino porque me gusta sentirme sexy y además me relaja el plan de acostarme sin nada en mi mente, pero he notado que me siento incómodo al usar esas pantalonetas de flores, me da pereza sentir que los hombres me miren por lo llamativo de mi vestimenta y he preferido pasar desapercibido usando las bermudas largas que los heterosexuales usan para ir a jugar fútbol. Así simplemente nadie me mira, y puedo relajarme en la piscina aunque esté rodeado de jóvenes y adultos machistas. No es que sea muy desapercibido que un hombre se acueste al lado de la piscina con el cuerpo lleno de aceite, pero al menos la ropa es algo menos de qué preocuparme.

Lo mismo me ha pasado con mis camisas de flores. Viviendo en este pueblo con catedral, que un hombre use una camisa de flores resulta bastante llamativo para el ciudadano promedio, por eso he decidido limitar el uso de estas a ocasiones en las que vayan por debajo de un saco, de un blazer o una chaqueta, digamos que tomándolas como un toque sútil.

Casi todo el 2017 y 2018 estuve encargándome de conseguir la melena necesaria para el corte Pompadour, y de hecho lo logré pero con el pasar de los meses y el uso continuo de la motocicleta como medio de transporte realmente me cansé y decidí usar un corte de cabello casi militar, que ha sido la sensación entre mis amigos, porque según ellos me veo más varonil, aunque yo siento que estoy traicionando a quién soy, o era en cualquier caso.

Tanto critiqué a mis amigos gais que se vestían un domingo con conjunto de equipo de fútbol, y me desconocí hace 8 días cuando al mirarme al espejo encontré que tenía un atuendo muy similiar, pantaloneta blanca con estilo de futbolista, tenis Nike blancos con logo negro y camiseta blanca de Zelda (algo gay me debía quedar)… Me sentía con ganas de atracar una viejita y empezar a fumar bareta.

No sé si este cambio que estoy teniendo se debe a las hormonas, dejé de ser una niña para convertirme en una mujer, ja, ja, ja, o simplemente prefiero la comodidad a lo llamativo, o me cansé de tolerar a los intolerantes y decidí vivir mi vida sin buscar confrontaciones innecesarias con alguien que tenga su masculinidad tan frágil que considere que una camisa de flores es suficiente para atacar a su poseedor.

Noten que sólo estoy hablando de mi apariencia, no me interesa verme más macho poniendo mi voz más grave de lo que es, ni andando como si tuviera una olla de sopa entre las piernas, no pienso empezar a entender el fútbol o fingir que me interesa más allá de las piernas de los jugadores, no le voy a negar a nadie mi preferencia sexual pero creo que me llegó la edad en que quiero una vida tranquila, y al eliminar oportunidades de bullying lo estoy logrando.

Abogado inquieto por temas de tecnología, inclusión e igualdad.
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