¿Estamos los gais listos para las demostraciones públicas de afecto?

En un universo ideal ni siquiera tendría que haber escrito este articulo, ya que, algo tan sencillo como tomar de la mano al hombre que amo no sería un tema de discusión ni de relevancia.

Hoy fue un día maravilloso, me reuní con mis amigos, un grupo de hombres gay profesionales y que superan los 30 años, por esa razón podemos hablar de temas modernos sin caer en la arrogancia de la juventud pero tampoco en lo conservador de los adultos mayores.

O bueno, eso pensaba, llegamos al tema de las demostraciones públicas de afecto por parte de homosexuales, sobre lo cual tengo una opinión muy liberal y me permito compartirla con ustedes.

Creo que como homosexuales no deberíamos temer sostener la mano de nuestra pareja mientras conversamos en un parque, caminamos en un centro comercial o poder darnos un beso en una sala de cine, en la esquina de un semáforo a las dos de la tarde, creo que poder demostrar afecto públicamente nos permite realizarnos como ser humanos y dejar atrás el sentimiento de que somos malos, obscenos, pecadores o, dios no lo quiera, conservadores. Más vale aclarar que el hecho de poder hacerlo no significa que sea obligatorio, obviamente hay parejas que no sienten la necesidad de hacerlo, o no se sienten cómodas, y viviendo en el gran arcoíris que es el mundo LGBTIQ pues imponer algo va en contra de  la libertad que tanto pregonamos, pero también hay personas, que como yo, no lo hacemos, por distintas razones, siendo la principal la soltería que ya cumple un año conmigo, o que mis novios anteriores no se han sentido cómodos con esas expresiones, pero en lo personal si un hombre llega y me conquista el corazón me parecería maravilloso poder darle un beso o tomarlo de la mano en el momento en que me nazca hacerlo, y no tener que esperar a que estemos solos, o al menos en un sitio oscuro.

Y obviamente no es menester discutir cual es la posición de la justicia colombiana porque la Corte Constitucional ha dejado claro en varias decisiones de tutelas que no existe ninguna razón para impedir las demostraciones de afecto entre nosotros los gais y nuestras parejas en sitios públicos, decisiones que, curiosamente, han nacido por discriminación en centros comerciales, también hay una ley antidiscriminación (1482 de 2011) y el nuevo Código de Policía de Colombia ha instaurado reglas de convivencia social que también buscan proteger nuestro colectivo,  sino dirigir este articulo hacia lo que piensan otros homosexuales.

Como les contaba, fue sorprendente escuchar la siguiente frase de uno de mis amigos: “Es que yo no entiendo porque los que hacen esos shows, esos que mantienen de la mano y dándose besos en los parques siempre son esas locas de quinta”, justo cuando escuché eso quedé impaktruenado, no podía creer que él, un hombre profesional, gay, clase media, pudiera tratar con tanto desdén e irrespeto a otras personas homosexuales por que viven su vida de otra manera, y además de eso, creerse de mejor categoría social por no hacerlo.

¿Cómo podemos buscar aceptación colectivamente si individualmente atacamos y pordebajeamos a aquellos que son distintos a nosotros siendo gay? Es un tema muy complejo, la intolerancia es un problema colombiano, que vivimos a diario y las noticias así lo muestran, pero esperaría que esa actitud viniera de la mayoría, del hombre clase alta o media alta, heterosexual  y no de un hombre, que también es gay, que tiene una preparación académica por encima del promedio,  que también sufrió la discriminación cuando estuvo en sus años mozos y que sabe lo difícil que es recibir respeto cuando no se está dentro de lo “normal”.

Considero que la sociedad empieza a permitir conductas a medida que las ve frecuentes,  y mientras más gais demuestren su afecto en público más tolerante la volveremos, derrumbando esos mitos de que nosotros tenemos que hacer todo al escondido como si fuéramos alguna clase de demonios, como dije antes, no estoy diciendo que deba ser obligatorio, pero creo que en un universo ideal ni siquiera tendría que haber escrito este articulo, ya que, algo tan sencillo como tomar de la mano al hombre que amo no sería un tema de discusión ni de relevancia.

Claro, es innegable el sesgo generacional, entre nosotros los homosexuales mayores de 30 años y los jóvenes que están viviendo su adolescencia o apenas cumplen la mayoría de edad, ahora no es tan detestable ni imposible ser homosexual dentro de un colegio porque la misma ley obliga a respetar al otro, la influencia de la cultura pop, los personajes LGBTI en series o novelas de alcance nacional hacen que el tema no sea un tabú, que el matoneo en los colegios no sea tan frecuente y que los jóvenes se sientan empoderados de exigir respeto por su condición, eso hace que para ellos sea más fácil salir al mundo y tomar a su novio de la mano, mientras que para nosotros,  los más viejos sea un poco más complicado vernos en ese plan.

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