Luca, de Pixar: ¿y qué si los niños protagonistas fueran gais?

Luca, de Pixar, ha generado un interesante debate LGTB+ sin ser una película LGTB+ en plena celebración del Orgullo. ¿Por qué a tantos les molesta que dos niños puedan ser gais?

Fuente. GQ.

La forma en que Luca, de Pixar, se ha convertido en algo así como una película icono para el colectivo LGTB+ es entre divertida, bonita e inspiradora. Puede que todo comenzara cuando, en julio de 2020, la compañía de animación anunció el proyecto como una historia de descubrimiento adolescente, ambientada en un verano en Italia y protagonizada por dos niños. Y gran parte del colectivo LGTB+ la asoció, aunque solo fuera por la broma, con Call Me By Your Name

Ahora que la hemos visto, podemos decir que Luca no es una película LGTB+, al menos si entendemos por ello aquellas protagonizadas por personajes explícitamente LGTB+, pero sí una que la comunidad se ha apropiado por su defensa de la diferencia y de las infancias diversas. No es nada descabellado, aunque te pueda extrañar. Es algo que las personas LGTB+ hemos hecho desde el comienzo de la cultura popular: como no hay muchos productos protagonizados por nosotros, nos buscamos en aquellos que no son LGTB+.

Esta apropiación de Luca ha sido suficiente, no obstante, para que se alcen las voces reaccionarias, aquellas que creen que las infancias LGTB+ no existen, o que la presencia de personajes LGTB+ en ficciones infantiles sirven para pervertir o sexualizar a les niñes. Estas son las mismas personas que luego les preguntan a les mismes niñes que si ya se han echado novia o novio en el cole cuando aún no han cumplido ni los 8 años… 

Las infancias LGTB+ existen.

No veríamos necesario esto en otras circunstancias, pero dado que ahora celebramos el Orgullo, en un momento en que la ultraderecha amenaza los avances que hemos logrado durante todas estas décadas, exponemos por qué todos estos argumentos están equivocados. Para ello charlamos con Mariela Rodríguez, psicóloga en la disciplina afirmativa LGTB+ y fundadora del gabinete Psico Afirmativa.

La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿existen les niñes LGTB+? ¿Cuándo empieza una persona a entender su condición sexual? “Hay que diferenciar entre identidad de género, es decir, quién eres, si te identificas como hombre, mujer, transgénero, queer…, y orientación sexual, que se refiere hacia quién te sientes atraído afectiva o sexualmente. La identidad de género empieza a construirse cuando al nacer nos asignan un sexo en función de nuestros genitales”, explica Mariela.

A partir de ahí nos tratarán como niños o niñas y empezará la educación que responde al binarismo del sistema heterosexista. Existen niños y niñas intersexuales, cuya anatomía no se ajusta a lo que tradicionalmente se define como masculino y femenino, y que muchas veces son forzados a entrar en algunas de esas categorías”, continúa.

Los prejuicios están ahí antes de la condición sexual de les niñes.

“El problema es que hay estereotipos de género que obligan a niños y niñas a comportarse según su sexo asignado y no se les permite construir libremente su identidad de género. Hay distintas formas de habitar un cuerpo, de ser hombre o mujer, incluso hay una diversidad de posibilidades. Por ejemplo, un niño gay puede construir su identidad sintiéndose e identificándose como del género masculino. Va a ser un hombre al que le atraigan los hombres, pero eso va contra los estereotipos de género heterosexistas que dicen a los que a los hombres les gustan sí o sí las mujeres”.

Esta explicación de Mariela nos ayuda a entender que muchos prejuicios que sufren las personas LGTB+ están ya ahí, en la educación, en la sociedad, antes de que conozcan su condición sexual. “La identidad de género se construye desde el comienzo de la vida, y la orientación sexual aparece como pregunta en la adolescencia, incluso antes, cuando se empieza a pensar en las relaciones afectivo-sexuales. Les niñes se dan cuenta a edad muy temprana de que son diferentes. No saben exactamente cómo son diferentes, o cómo definirse a sí mismos porque no tiene permiso para explorar otra cosa que la heterosexualidad”, plantea Rodríguez.

“La pregunta por la orientación sexual puede aparecer en la infancia, pero se vuelve real y problemática en la adolescencia, cuando la mayoría de los heterosexuales comienza a mostrar interés en el otro sexo. A le niñe LGTB+ se le hace muy evidente que no se trata solo de su identidad, de quién siente que es, sino a quién ama o desea”.

“¿Ya tienes novia?”

Por lo tanto, no tiene sentido negar las infancias LGTB+ ni dar por hecho que les niñes son heterosexuales, preguntándoles que si ya les gusta alguien del colegio. Hacemos hincapié en esto de nuevo porque es la situación más habitual y una de las más problemáticas, como explicaba El Hematocrítico en Ten hijos para esto. “Desde los 4 o 5 años se pregunta a les niñes ‘¿ya te has echado novio o novia?, ¿te gusta algún niño o niña?’ porque eso forma parte de la educación heteronormativa. Te van enseñando quién te tiene que gustar”, coincide Mariela.

Otro de los grandes argumentos de las personas lgtbfóbas, como puedes localizar fácilmente en los sectores de ultraderecha, es el de que dar a conocer a les niñes la realidad LGTB+ es confundirles, pervertirles o sexualizarles, como si les estuviéramos empujando a tener relaciones (pero no así ese supuesto heterosexual del que hablábamos anteriormente). “Esta sexualización de la diversidad implica pensar en este colectivo teniendo en cuenta solo una parte de su vida y personalidad. Se destaca o amplifica esa parte y se la utiliza para discriminar”, asegura la psicóloga.

“El que piense que educar en la diversidad sexual es pervertir a los niños parte de la creencia de que la diversidad sexual es perversa porque no se ajusta a las normas. Para la RAE, la definición de perversión es aquello que ‘corrompe las costumbres o el estado habitual de las cosas’. No tienen en cuenta que tanto la identidad como la sexualidad son aspectos de la personalidad que están sujetos a la evolución de los cambios históricos y sociales”.

Los prejuicios sobre la infancia LGTB+ están muy extendidos, son injustos y atentan contra el derecho de les niñes a vivir su identidad libremente. Los que se oponen a la educación afectivo-sexual en general y a integrar la educación en la diversidad en particular lo hacen por cuestiones ideológicas, ya que buscan que no se cuestione el sistema heterosexista y heteropatriarcal. Pretenden negar la diferencia y seguir reproduciendo los roles de género que hacen que no solo la diversidad sexual, sino también las mujeres, sigan cumpliendo los roles asignados socialmente”, desarrolla rotunda Mariela.

Los referentes no solo están en Disney o Pixar, también en casa.

Negarles a les niñes personajes LGTB+ en sus productos es negarles esa educación en diversidad, y negarles referentes que les ayuden a entenderse a sí mismes y a les demás. Luca es un ejemplo oportuno y actual, pero tal vez es más claro Elsa, de Frozen. ¿Por qué algunos ponen el grito en el cielo cuando ciertos colectivos reivindican la posibilidad de que sea lesbiana? “Llegará el día en que Disney haga películas que incluyan la diversidad sexual. Van a tener que hacerlo no solo porque la diversidad existe sino porque no representarle en el imaginario social es negar una parte importante de la realidad”.Lo más visto

“Los referentes son fundamentales en la infancia y la adolescencia porque son puntos de apoyo para la construcción de la identidad. Verse reflejado en un otro que tiene las mismas características que uno permite identificarse y proyectarse en el futuro, imaginarse una vida que, en el caso de las personas LGTB+, es fundamental, ya que sienten que no encajan porque la mayoría del mundo no es como ellas”, recuerda Mariela. “Un ejemplo de ello es un paciente que me decía que cuando era adolescente no podía pensar en su vida más allá de los 40 años porque no conocía a ningún gay que tuviera más edad”.

“La educación afectivo-sexual en la diversidad tiene que ofrecer referentes a les niñes: hay científicos, escritoras, políticos y artistas que son o fueron LGTB+. Profesores y profesoras tienen que salir del armario y poder expresar su identidad, y también hay que hacer visibles a las familias diversas. No solo hay que ofrecer como modelo a cantantes y deportistas. Hay personas LGTB+ en todos los ámbitos, desde el vecino del quinto hasta Lorca y Allan Turing”.

Es un trabajo que necesita la responsabilidad de todos, pero para les niñes el más importante es el de sus padres. “La tarea de los adultos es proteger y enseñales a vivir y entender tanto su identidad de género como su orientación sexual. Madres y padres suelen esperar a que sean les niñes quienes saquen el tema olvidando que su función es acompañar, poner palabras a eso que elles experimentan y no pueden entender, porque lo que sienten va contra todo lo que el sistema heterosexista impone como normalidad”. Y concluye: “Si no hay nadie que les ayude a cuestionar el efecto del insulto y a validar como positiva su elección de identidad, este aprende que está mal ser lo que es, e interioriza el odio que vive en el exterior”.

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