Un hombre maduro emocionalmente es un animal en extinción

Se dice que la madurez de un hombre se encuentra a los 43 años, es bueno preguntarse si realmente es cierto, especialmente cuando tantos hombres homosexuales viven en un eterno complejo de Peter Pan.

Artículo traducido por Fabián Cardona, exclusivamente para Revista Machio, tomado de Attitude, foto Pexels.


Mientras yo comía delicadamente una ensalada, él se devoraba una hamburguesa doble queso y doble carne, y yo sentía los ojos de todos encima de mi pensando: el pasivo prepago está a punto de irse a trabajar con su cliente cuando terminen la cena que él pagó.

Nada de eso era cierto, pero estar en una cita con un hombre que era obviamente mayor que yo aumentó mis niveles de ansiedad y me puso a pensar en los estereotipos sobre la diferencia de edad entre las parejas, también quise analizar si realmente me importaba tanto la opinión de los demás.

Creo que el amor no le interesa si alguien es mayor o menor, pero aparentemente a nosotros sí nos importa.

Desde que salí del closet, creo que nunca he tenido una cita con alguien menor que yo, incluso hombres un par de años menor parecían mucho menos maduros de lo que uno creería y nadie quiere un novio para muñequear.

Pero es como si al acercarnos a los 30 años la influencia de Tinder y Grindr disminuye y empezamos a encontrar personas que no recuerdan cuando »…Baby one more time» fue lanzado como sencillo.

Mientras que la edad sí influye en nuestra atracción también es una muestra de lo que podemos tener en común y cuan arreglada tiene su vida o su camino a seguir.

En una sociedad obsesionada por los números, en dónde tantos hombres necesitan saber su estatura, su peso, y el largo de su verga antes de aceptar una salida a cine, no es sorpresa que la edad también sea un filtro que la gente use para juzgarnos.

Quizás otra razón para que la gente mienta sobre su edad, era imposible que el hombre con el que estaba cenando tuviera sólo 40 años.

Bueno, mientras más bebía menos importaba su edad, o al menos eso quise creer.

Cuando trató de besarme me sentí incómodo, era obvio que la gente pensaba que era mi sugar daddy. Nunca lo vi de nuevo, pero luego de conocer un hombre que era efectivamente maduro, sguro y consistente no pude sino preguntarme: ¿Lo deseché muy rápido?.

Uno de mis amigos me dijo que no le gustaría salir con alguien que pareciera su papá. Otro de mis amigos me dijo que algo debía tener malo para ser tan buen partido y estar soltero a su edad.

Se dice que la madurez de un hombre se encuentra a los 43 años, es bueno preguntarse si realmente es cierto, especialmente cuando tantos hombres homosexuales viven en un eterno complejo de Peter Pan.

Mi nueva conquista era un hombre que había conocido por muchos años en los bares gay, era lindo, auténtico y maduro, aunque mientras más hablamos más me di cuenta que había madurado demasiado y ya no tenía un lado divertido.

Cuando se acercaba la hora de nuestra cita me sacó el cuerpo muy casualmente y me dí cuenta que estaba equivocado, la edad no era igual a madurez, me molestó, decidí irme a un bar y beber.

No fue intencional que terminé en la cama con un jugador de tenis de 22 años pero fue un alivio. Pero aunque tenía esa edad actuaba como un adolescente, claramente demasiado maduro era mucho mejor que no lo suficiente.

La inmadurez tiene un lugar, en moderación es divertida, y es muy inmaduro echar a alguien por ser demasiado maduro especialmente cuando estamos buscando por un animal en via de extinción.

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