¿Realmente existen personas que quieren contagiarse de VIH?

¿Por qué alguien querría infectarse con un virus de una enfermedad incurable? Es justo la pregunta inicial cuando alguien encuentra el término #bugchasers (rastreadores de virus).

Artículo traducido por Fabián Cardona exclusivamente para Revista Machio.
Tomado de Gayety.

¿Pero realmente lo quieren? Para responder esa pregunta entrevisté a hombres en el Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Australia. Aunque todos ellos se definen como #bugchasers sus experiencias son muy distintas: un hombre de 69 años trabajó toda su vida en una fundación para enfermos de VIH, otro participante más jóven es actor de películas para adultos, para algunos rastrear el virus es un rol secundario en su vida sexual, para otros es una obsesión, unos visitan sitios web dedicados a esta práctica para organizar sexo casual o masturbarse, otros hablan entre ellos por horas sin parar.

Los rastreadores ven el virus como un fetiche, vienen de trasfondos culturales muy variados, distintas generaciones y países, mientras un participante recuerda con claridad la crisis del VIH en 1980, otro menor de 30 años creció en un momento en dónde el virus no es una sentencia de muerte.

Los entrevistados tienen razones muy distintas para perseguir el virus: Luke de Seattle dice que el virus se convirtió en un miedo relacionado con el sexo que disfruta, un hombre de Londres de más de 60 años dice que el virus cobró la vida de sus amigos y por eso anhela la infección sin entender bien el porqué, otro dice que como hombre gay no tener el virus lo hace sentir incompleto.

Gallo un hombre de 33 años en California y que trabaja como actor porno semiprofesional dice que el anonimato de los sitios web permiten que las personas jueguen el rol que deseen y lleguen al límite de sus vidas, esto nos muestra que la actividad en los sitios web de muchos rastreadores no se materializa en su vida real.

Scott un hombre de Melbourne dice que el sexo unido al temor de ser infectado es más intenso. Milo de Paris dice que dejó de usar PrEP para tener sexo casual con desconocidos, lo excita no saber qué va a pasar. Gallo encontró el virus en el 2016.

Mark en Londres tiene relaciones sexuales sin protección con hombres vih positivos pero luego por remordimiento usa PEP, otro entrevistado le interesa la idea pero sigue usando PrEP. El uso de medicamentos revela una contradicción entre sus fantasias y sus realidades, ya que por un lado buscan compañeros contagiados mientras que por otro lado usan barreras para controlar el virus.

Muchos de los rastreadores sólo viven una fantasia, de hecho se acerca a un promedio de 70% de los usuarios de esos sitios. Y es importante analizar la cifra para que los investigadores tomen medidas adecuadas en caso de que los rastreadores se conviertan en una amenaza para la salud pública.

Explorar las fantasias de los #bugchasers nos ayuda a comprender la gasolina que alimenta ese deseo, puede ser deseo de intimidad, o conexión física o emocional, necesidad de ser parte de algo, y eso nos permite poner esos deseos en el centro de la salud sexual de cada uno de ellos, ayudando a entender cuál es el rol del VIH en la sociedad moderna, y entender qué significa, y qué se siente ser un hombre homosexual en el siglo 21.

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