Los niños transgénero están seguros de su identidad

Algunas personas creen que permitir la transición a temprana edad es un error porque puede que esos niños no se conviertan en adultos trans, y están equivocados porque los niños trans conocían su identidad mucho antes de empezar el proceso.

Artículo traducido exclusivamente por Fabián Cardona exclusivamente para Revista Machio, Original en The Atlantic.

Desde el 2013, Kristina Olson, una sicóloga de la Universidad de Washington ha estado realizado un estudio para llevar seguimiento de la salud y la estabilidad emocional de los niños transgénero, es decir ellos que se identifican con otro género distinto con el que nacieron. Desde que inició el estudio Olson ha escuchado a los padres de esos niños y también de aquellos que desafían los género sociales pero no han empezado su transición.

 Reclutó 85 niños con edades entre los 3 y los 12, y con el paso del tiempo ha visto como algunos de esos niños terminaron pasando al género con el que se identificaban y se pudo analizar los datos de aquellos que lo hicieron frente a los que no.

 Al estudiar 85 niños, Olson y su grupo se dieron cuenta que aquellos que hicieron la transición lo hicieron porque ya tenían una fuerte conciencia sobre su identidad.

 Ese es un tema sobre el cuál no existen muchos datos para analizar, por eso la oportunidad que tuvo Olson era única, actualmente las identidades transgénero han ganado mayor aceptación social, y muchos padres están enfrentados a preguntas sobre como apoyar sus hijos que no están conformes con su género.

 Existe mucha confusión sobre los términos, algunas personas piensan que cualquiero niño que muestre señales de inconformidad con su género es transgénero, mientras otros piensan que el término tiene relación con uso de hormonas y operaciones de reasignación de sexo, estos procedmientos no son viables con niños tan jóvenes como los del estudio de Olson, por eso se centró la investigación en el uso de los pronombres que los menores usaban par referirse a sí mismos.

 Cuando los menores empezaron en el estudio fueron presentados con encuestas que ayudaron a entender su idea de género, como la ropa que preferían usar, las personas con las que preferían estar y cuáles juguetes disfrutaban más.

 El equipo encontró que los niños que mostraban un nivel de inconformidad mayor con su género en el estudio eran más susceptibles de hacer la transición, y ese dato no era explicado por otros factores como la liberalidad de los padres por ejemplo. La identidad del niño predijo su transición en el ambiente social.

 Charlotte Tate, una sicóloga de la Universidad de San Francisco dijo que un tema recurrente es ver como los niños muestran su identidad a muy temprana edad y cuando se les dice que pertecen a uno u otro grupo de género , dice NO, eso no me define, es un conocimiento interno de cada niño que tratan de comunicar.

 El equipo de Olson también encontró que esas diferencias en la identidad son la causa de su transición y no su consecuencia. Después de estudiar los 85 niños, el equipo interrogó un grupo distinto de otros 85 menores quienes ya habían hecho la transición al género deseado y a un nuevo grupo que se identificaba con el género con el que habían nacido. Ninguno de los tres grupos mostró diferencias en la fuerza de su identidad sexual y preferencia. En otras palabras: ser tratado como niña no hace que un jóven transgénero se sienta o actúe como niña porque se ha sentido de esa manera, de nuevo, es una causa y no una consecuencia.

 La gente piensa que la transición hace que el menor empiece un camino distinto y eso no es cierto, ellos no cambian su identidad porque cambien de género, cambian de género porque esa ha sido su identidad toda su vida. Este dato es importante porque muchas personas creen que la transición es causada por el ambiente familiar, presión de amigos o redes sociales, una moda y no hay nada más alejado de la realidad.

 Algunas personas creen que permitir la transición a temprana edad es un error porque puede que esos niños no se conviertan en adultos trans, y están equivocados porque los niños trans conocían su identidad mucho antes de empezar el proceso.

 Hay vacíos en el estudio, la muestra de personas es muy baja y la mayoría de niños son de familias bien educadas mayoritariamente de raza blanca pero está creando un precedente importante. Pero los resultados del estudio se dieron siempre aunque cambiaran las variables, como por ejemplo la cantidad de estudios y de pruebas realizadas a cada individuo.

 Los resultados no son mágicos, no se puede dar una cifra exacta de cuántos niños harán la transición más adelante en sus vidas, no hay un nivel o un grado de inconformidad con el género para que los padres se preparen para esa posible transición, pero es un paso importante para entenderlo. También ayuda a entender que muchos de los niños que sufren de disforía de género son mentalmente estables y saludables, no se debe considerar como una enfermedad, por lo tanto no existe un exámen de sangre o un TAC que pueda asegurar la salud mentale de los menores y su posibilidad de transicionar al género de sus identidades.

 Es importante que recordemos las palabras de Robyn Kanner:

«La sociedad no ha hecho nada por los adolescentes transsexuales. La gente ha confiado en que los los jóvenes que se deslizan en las brisas del género caerán de pie en dónde deben estar cuando estén listos, y sin importar como se dé es algo hermoso».

 

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