La violencia que sufrieron menores de edad LGBTI en el conflicto armado

Caribe Afirmativo le entrega a la Comisión de la Verdad un informe con 23 casos documentados.

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Este jueves, la organización Caribe Afirmativo le entrega a la Comisión de la Verdad el informe ‘Juguemos en el bosque mientras el lobo no está’, el cual es el resultado de la documentación de 23 casos de violencia cometidos en el marco del conflicto armado contra niñas, niños y adolescentes con orientaciones sexuales, identidades y/o expresiones de género diversas en Colombia.

La documentación, según un comunicado emitido por esa organización, se enfoca en los territorios de Montes de María, Medellín, el Oriente y Urabá antioqueño.

“Entre 2018 y 2020, se aplicaron distintos instrumentos investigativos que permitieron identificar las formas diferenciadas en que personas menores de 18 años con orientaciones sexuales, identidades y/o expresiones de género diversas fueron violentadas por actores armados legales e ilegales en el marco del conflicto armado en razón del prejuicio hacia sus sexualidades o género, y por las condiciones de alta vulnerabilidad a las que se vieron expuestas niñas, niños y adolescentes durante estas etapas de su vida”, señala Caribe Afirmativo.

El informe concluye que esas violencias “fueron ejecutadas para ‘corregir’, castigar y ‘prevenir la desviación'” de estos menores, así como por “el simple deseo de los actores armados por sexualizar los cuerpos de estas y estos”.

“La niñez mía fue una niñez entre la guerra, la guerra y la muerte, en este pueblo”, dice una mujer lesbiana cuyo testimonio está incluido en el informe.

Con esta entrega, explica Caribe Afirmativo, se espera visibilizar las condiciones de mayor vulnerabilidad que experimentaron estos menores de edad en el marco del conflicto, pues “este exacerbó todas las violencias que, de manera previa, ya padecían por la estigmatización de sus expresiones del género o la sexualidad durante su niñez o adolescencia”.

El documento, además, aclara que estas violencia fueron de carácter sexual y reproductiva (violaciones sexuales, embarazos forzados, esclavitud sexual), amenazas y desplazamientos forzados, tentativas de homicidio, feminicidio, detenciones arbitrarias, agresiones físicas y psicológicas y reclutamiento forzado.

La niñez mía fue una niñez entre la guerra, la guerra y la muerte, en este pueblo

El informe de Caribe Afirmativo expone un análisis en contexto de las violencias por prejuicio contra estos menores, así como los fines de los actores armados legales e ilegales al ejercer control sobre los cuerpos y las expresiones de diversidad sexual y de género de niños, niñas y adolescentes. 

Una de las conclusiones es que estos actores consideraban que “la niñez y la adolescencia eran el momento para ‘corregir’ o evitar ‘desviación’ en la orientación sexual, identidad y expresión de género, basándose en prejuicios relacionados con las personas LGBT”.

El control también se ejercía porque se asociaba a las personas LGBT con “la criminalidad, la promiscuidad, el consumo de drogas, la perversión y otros aspectos reprochados socialmente”, los cuales atentan contra los menores, por lo cual “se debía ‘castigar’ a quienes tuvieran orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversa”.


El informe, por otro lado, describe los impactos que las violencias tuvieron, y siguen teniendo, en la vida de las víctimas desde los ámbitos psicosociales, físicos y socioeconómicos.

Uno de los testimonios es el de una mujer trans de Chigorodó, Antioquia: “A los 17 tuve una experiencia catastrófica muy grande. Violencia sexual por algún grupo del conflicto armado. Violación de (forma en la que le decían al agresor), una cosa que no se le olvida a uno, bastante catastrófica para mí. Y también maltrato por el otro bando, también de pronto pasaban y se metían y decían: ‘Esto lo compongo yo’ (haciendo referencia a  a ‘corrección’ por ser una persona con expresión de género diversa)”.


Con este informe, Caribe Afirmativo espera hacer “un aporte a la construcción de verdad desde las voces de quienes fueron silenciados por los fusiles durante su niñez y adolescencia, y que esperan hoy ser finalmente escuchadas (o leídas) para que esto nunca más se repita”.

Así, ya son tres los informes que esta organización presenta ante la Comisión de la Verdad, junto con numerosos documentos técnicos que han resultado de las experiencias de las víctimas LGBT del conflicto armado en Colombia.

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