Los heterosexuales nos contagiaron con esa masculinidad tóxica

No podemos dejarnos arrastrar por ideas medievales sobre lo que significa ser un hombre… incluso cuando estamos buscando diversión en Grindr.

Artículo original disponible en Advocate, traducido exclusivamente para Revista Machio por Fabián Cardona.

La masculinidad tóxica es como la vergüenza tóxica. La vergüenza es una respuesta emocional apropiada a nuestro comportamiento, pero hay un nivel dañino de vergüenza, es que sentimos por solamente ser humanos o ser diferentes a los demás humanos. La masculinidad no es un problema, ser varonil no es un problema, pero volverse extremos con esos conceptos sí es un problema.

La masculinidad tóxica es cuando tomamos comportamientos, estereotipos, creencias, las sacamos de un contexto saludable y las ponemos dentro de algo destructivo. Hombres cuando se sienten orgullosos de su trabajo, de su desarrollo personal o se sienten bien al hacer sacrificios para proteger su familia están experimentando una masculinidad sana.

Muchas figuras paternas fueron tóxicas cuando éramos niños, nos negaron de comentarios positivos, afirmaciones de amor y orgullo, especialmente cuando lidiaron con hijos LGBTI+.

La masculinidad tóxica afecta directamente nuestra comunidad, por ejemplo, cuando vemos nuestro cuerpo y nos sentimos avergonzados de no tener una complexión física como la de los trabajadores de construcción, o cuando consideramos que la única forma de hacer entender al otro es a través de violencia.

Mi masculinidad es mi travesía como hombre y lo que necesito para convertirme en la mejor versión de mi.

Algunos hombres muy valientes deciden vestirse con ropa menos varonil estando en ambientes extremos como los pueblos, esos dónde la homofobia es alta y frecuente, pero también es valiente el hombre que decide mantener un estilo más conservador, aun cuando sus amigos lo tachan de aburrido por no seguir las modas actuales.

La masculinidad tóxica asume que sabe todo sobre nosotros y lo que nos gusta, así que esos perfiles en Grindr que gritan: “no locas” están contribuyendo al deterioro de la salud mental de otro hombre que no se siente cómodo con su nivel de varonilidad.

La masculinidad sana sabe que somos un gran abanico de versiones de hombres, que incluso hay hombres que no tienen pene, o tienen un pene pequeño, o sufren de disfunción eréctil o eyaculación precoz y eso no les quita nada.

No existe nada para juzgar en el cuerpo de otro, su estilo de ropa, o estilo de vida. Esa es una lección que jamás podemos olvidar.

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