Es hora de tener nuestro propio estilo de boda

Como sociedad, hemos sido intensamente manipulados para imaginar nuestra boda de cierta manera específica y aceptamos ese formato sin renegar.

Artículo traducido exclusivamente por Fabián Cardona para Revista Machio. Tomado de Advocate.

La batalla por el matrimonio igualitario buscaba que las parejas del mismo sexo tuvieran los privilegios y la protección del matrimonio reconocido legalmente. Pero mientras el matrimonio en sí mismo no tiene una estética predeterminada, dos hombres en traje o dos mujeres con vestido de novia se han vuelto el símbolo de la lucha por el matrimonio igualitario en distintas partes del mundo. No es sino revisar Instagram o Pinterest y encontrar esta versión en blanco y negro del gran día. ¿Deben entonces las parejas no heterosexuales conformarse con esa visión?

Me parece interesante ver cuantas parejas LGBTI han determinado ciertas reglas y procedimientos para encajar en ese molde de bodas tradicionales heterosexuales. Esas mismas tradiciones que nacieron por la opresión religiosa y la misoginia y aún así siguen fuertemente arraigadas en esas personas que hasta hace poco no eran parte del club. Como sociedad, hemos sido intensamente manipulados para imaginar nuestra boda de cierta manera específica y aceptamos ese formato sin renegar.

Si analizamos las bodas sin ningún apego, vemos que son ceremonias muy extrañas, doloras e innecesariamente extensas.

Registrarse para recibir regalos que no necesitamos, aceptar otros que no sabíamos que queríamos, invitar gente con la que no hemos hablado en años, gastar mucho dinero para asegurarse que todos tengan una buena noche, esa noción es justamente la que deberíamos de superar y aún así anhelamos esa celebración porque así nos enseñaron que debía ser el gran día.

Si los que no somosa heterosexuales sabemos hacer algo realmente bien es precisamente cambiar los formatos, alterar las cosas para que se vuelvan divertidas e interesantes (como ejemplo Ru Paul Drag Race), hasta hace pocos años es que apenas éramos únicamente invitados a las bodas de los heterosexuales y por eso es hora de que le pongamos nuestro estilo especial a las bodas de nuestros sueños.

Si están considerando casarse, no olviden la regla de oro, busquen la manera de que ustedes y sus parejas sean felices antes de buscar que los demás tengan un buen rato, ustedes deben ser el centro de la fiesta.

Justo como la homosexualidad no orbita alrededor de la heterosexualidad, las bodas entre parejas gay no están obligadas a seguir el formato de los heterosexuales. La igualdad no es sinónimo de uniformidad. Y si así fuera nos encargaríamos de cambiarlo de todos modos. Lo mejor de ser homosexuales es que hacemos lo que nos da la gana y no la que los demás quieren que hagamos.

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