El privilegio masculino

Tea Uglow una mujer transgénero nos cuenta qué es el privilegio masculino que ella disfrutaba cuando la sociedad la consideraba hombre.

Artículo traducido por Fabián Cardona exclusivamente para Revista Machio, tomado de Attitude.

Dicen que en la guerra y en el amor todo se vale. Pero si aceptamos es ¿Cómo sabemos qué es justo o injusto afuera de esos extremos?

En un intento por entender el concepto le he preguntado a varias personas el significado de igualdad y muchos no han podido responder, pero si les pregunto el significado de injusto hasta un niño de 3 años puede responder con ejemplos.

Dentro de nuestra cultura hemos entendido el concepto de justo según un acuerdo no verbal. Por años hemos aceptado que los deportistas o los actores ganen más dinero que sus iguales femeninas, de hecho eso lo vemos en todos los niveles de empleo.

Eso no es jsuto, pero es más injusto ese privilegio masculino.

El privilegio es como el WIFi o la electricidad, imposible imaginarnos vivir sin eso. Pero a diferencia del WiFi, si todos gozan de un privilegio, se esfuma, deja de serlo. Algo así como: nadie es VIP si todos son VIP.

El privilegio sólo lo notan aquellos que no lo disfrutan, como cuando se va la electricidad en nuestra casa y vemos la casa del vecino encendida. Tener conciencia de los privilegios es buscar los beneficios implícitos que recibimos y buscar cambios que muchas veces no están alineados con nuestros intereses.

Tratar a los demás como queremos que nos traten es un buen inicio, sin embargo la igualdad debe construirse a partir de una apreciación de la equidad, todos nos tenemos los mismos medios y por eso tratar a todos igual no es siempre justo.

Las mujeres crean y mantienen expectativas más altas para sus pares, algo que los hombres pueden ignorar fácilmente. Eso es notorio con las mujeres que no juegan bajo esas reglas, las que no disfrutan vistiéndose elegante, ser femeninas, oler a fresas, recordar fechas especiales o gastar medio sueldo en maquillaje.

Con el tiempo nos damos cuenta que además de poder orinar de pie y tener bolsillos en toda la ropa que se compran, uno de los mayores privilegios que tienen los hombres es poder ignorar esas reglas sociales y jugar su propio juego, poder acostarse con muchas personas sin que nadie los juzgue, o llegar a trabajar enguayabado o ser un poco lento.

Poder tomar decisiones y que los demás no las cuestionen así no tengan un buen soporte para haberlo hecho, incluso hablar fuerte hace que los hombres sean reconocidos como líderes y no como histéricas.

A veces nos disfrazamos para jugar las reglas sociales, porque en la clase media hay privilegios que los marginalizados no tienen, no es sino comparar un barrio estrato 3 con un barrio estrato 1.

La próxima vez que los hombres reciban un trato especial y no entiendan porqué analicen su privilegio masculino.

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