Cuestión de impotencia

Es difícil saber quién tuvo la culpa.

Artículo traducido por Fabián Cardona, exclusivamente para Revista Machio.
Tomado de Attitude Magazine.

Mientras miraba el pene flácido que había arruinado la noche sentí que me moría. Nunca antes me había pasado algo similar.

Mientras recogía mi ropa del piso de su apartamento mi cabeza comenzó a girar, debió ser que era un piso 14 y yo no había comido antes de comenzar a beber. Salí rápidamente y tomé un taxi mientras trataba de mantener mi cordura.

Estaba en una fiesta en Miami con unos amigos de Nueva York, luego observé un hombre hermoso, sus ojos se fijaron sobre mi y sentí mis piernas temblar con su perfecta sonrisa Pepsodent.

Le encantaba mi acento londinense, así que lo exageré a más no poder.

Claro, conozco a Adele, estudiamos juntos, le mentí descaradamente, pero lo ví interesarse más, estuve a punto de decirle que cenaba semanalmente con Kate Middleton y que Kate Moss me pedía consejos de moda.

Una hora de coqueteo y mentiras llevó a que intercambiáramos números de celular con la promesa de irnos juntos a pasar la noche. Un rato después me envió un mensaje pidiéndome que fuera a su casa, le dije que no. La fiesta no acababa y yo aún tenía energía para seguir.

Cuando yo ya me iba le escribí y me dijo que era mejor cuadrar para otro día, así que le dije que era ya o nunca y a la hora ya estaba en su cuarto de hotel.

Inicialmente todo iba bien, pasamos un tiempo con juegos eroticos, luego se me acabó el interés al mismo tiempo que su erección crecia. Pero luego entré en pánico, al ver que la erección desaparecía, quise disimular y dar lo mejor de mi, pero fue una labor imposible. Con mucho alcohol en mi sangre le eché la culpa a mi estado de ebriedad.

¿Era mi culpa? ¿No estaba bien sexy? ¿Me sabía raro el culo? Pensé que era mi culpa, por algo que no hice o deje de hacer. Digo, mantener a un hombre erecto era lo mínimo que podía hacer y en ese momento eramos dos hombres separados por una verga que no se paraba.

Cuando a un hombre no se le para, la norma heterosexual dice que es culpa del masculino, entonces cuando es en una pareja gay ¿quién tiene la culpa? Claro la respuesta es distinta para cada individuo y muchas veces tiene fuentes sicológicas, miedo, depresión o ansiedad, o todas juntas.

Al día siguiente en otra fiesta habían mil hombres, pensé que era imposible encontrármelo, pensé que iba a poder ignorarlo como he ignorado a muchos hombres, pero me derretí apenas pasó a mi lado.

Quizás tenía pena, me dijo un amigo. De pronto había estado con alguien más antes que tu y por eso no pudo ejecutar el acto bien, eso tenía más lógica, igual yo lo dejé sólo cuando me dijo que fuera y llegué horas después.

La verdad es que nunca sabré exactamente que ocurrió, pero seguro no me iba a desgastar pensándolo. En la vida las vergas flácidas son inevitables pero los buenos polvos son los que valen.

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