Soy un hombre hetero y varonil criando un hijo afeminado

Muchos matrimonios no sobreviven criar un hijo de género diverso, quién, estadísticamente hablando crecerá para ser una persona gay o transexual. Desearía poder conversar con esos hombres, y poder estar ahí para sus hijos.

Artículo traducido por Fabián Cardona, exclusivamente para Revista Machio. Tomado de The Atlantic.

Soy un agente de policía desde hace 15 años, antes de eso fui un bombero, y antes jugué fútbol y basquetbol en el coelgio, me gusta la cerveza, los camiones grandes, la música punk, montarme en mi motocicleta y compartir con mis amigos. Soy un cliché de hombre macho y varonil para muchas personas, las cuales se sorprendieron cuando supieron que mi hijo usa vestido, y maquillaje y yo estoy totalmente de acuerdo con eso. Porque si mi hijo se vistiera como niño y disfrutara cosas de niño no sería mi hijo, sería un extraño.

Crecí en un ambiente de machos, mi papá fue entrenador de fútbol y basquetbol en un colegio, mi mamá era una surfista profesional, y no recuerdo nunca que en mi casa se hubiera discutido el tema de la homosexualidad y la diversidad de género, nunca hablaron mal, ni bien, simplemente nunca se tocó el tema. Mi hermano y yo somos heterosexuales, mi familia extendida al parecer también, así que me sorprendí cuando conocí al hermano de mi futura esposa, un hombre abiertamente homosexual, no me importó con quién se acostara, solo veía lo buena que estaba su hermana y era todo lo que me importaba.

Por mi entorno social, he estado rodeado de personas que continuamente se burlan de toda persona con expresión de género distinta, usando insultos como: marica, cacorro, arepera, loca y demás, y fue cuando conocí a mi futuro cuñado, y ahora con mi hijo, que esas palabras realmente me afectan.

El asunto es que cuando se usan esas palabras para denigrar a alguien, se está indicando que ser un hombre gay o ser un hombre afeminado es ser «menos que» y mi hijo no es menos que nadie, y nadie es menos que nadie.

La mayoría de mis amigos conocen la realidad de mi hijo, pero mis compañeros de trabajo no, no confío en ellos, y a mis amigos no les importa, no les interesa los juguetes de mi hijo, ni la ropa que usa, ni las cosas que le gusta, solo les importa que es feliz y que saludable.

Le he contado a un par de hombres sobre mi hijo, y la mayoría de vez dicen que no serían capaces de criarlo, no bajo su techo, y eso me hace pensar en cómo los padres de niños como el mio, son los primeros que le harán «bullying» o matoneo por «volverlo hombre». Eso para mi los hace menos hombres que sus hijos.

Mi hijo es superespecial, lo amo y lo protego, al igual que mi hijo el mayor que le gusta jugar fútbol y ya comienza a tener interés en las niñas.

Soy un padre, acepté este trabajo y lo hago lo mejor que puedo, soy capáz de nombrar todas las princesas Disney y su película de origen, le he pintado las uñas a mi hijo y le he quitado el esmalte cuando me ha dicho que le preocupa lo que digan los demás. Yo no quería hacerlo, prefería que lo dejara y acompañarlo y enfrentarme a todos los que se burlaran, pero si su decisión es editarse para evitar ser centro de burlas, siempre lo apoyaré.

Con mi esposa tenemos un blog sobre la crianza de nuestro hijo de género diverso, y hemos recibido muchos correos electrónicos de padres que están viviendo la misma situación y de madres que ahora son madres solteras porque los papás de sus hijos no fueron capaces de lidiar con esa situación.

Yo podré ser un macho varonil, pero eso no significa que mi hijio lo tenga que ser.

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