Revista Machio

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Mujeres trans, mujeres de “verdad verdad”

Ser trans no es algo nuevo. En culturas aborígenes existen las llamadas personas de dos espíritus. En la mitología griega, tenemos a Céneo, a Hermafrodito y a Tiresias, quienes en una misma vida fueron hombre y mujer. A lo largo de la historia, la ciencia ha registrado numerosos casos de personas trans. Magnus Hirschfeld fue uno de los pioneros en hacerlo. En México están las muxes, una identidad de género que existe desde la época prehispánica. Al parecer, siempre hemos estado presentes en el mundo, y nos hemos manifestado de distintas formas. Y aunque algunos “no estén de acuerdo” con nuestra exitencia, aquí estamos y aquí nos quedamos.

Hoy quiero mencionar un par de cosas de las que me parece super importante hablar, y así permitir una especie de pedagogía trans. Dejando de lado los prejuicios y la ignorancia que abunda por estos días en temas de sexualidad, les recuerdo que somos seres humanos, personas que merecemos respeto y el mismo trato que todo ser amerita, sin importar su raza, sexo, orientación sexual, identidad de género y demás categorías que usamos diariamente para diferenciarnos.

Tal vez las luchas por conquistar derechos que se nos han vulnerado por ser “minoría” sean exclusivas de nuestro grupo poblacional, pero hay pequeños actos en la cotidianidad que pueden hacer la diferencia, y en los que todos podemos contribuir en esta gran batalla por poder ser.







“No somos ninfómanas en potencia, ni dominatrices sexuales.

1. Si no sabes cómo referirte a alguien porque su apariencia es algo andrógina, no sabes si es un él o una ella, simplemente pregúntale cómo le gustaría que le llamaran. No es difícil ¿cierto? Eso sí, hazlo con respeto. Puede ser alguien en una incipiente transición, como puede ser alguien que transita temporalmente entre géneros, o alguien que se aleja por completo de este hegemónico binarismo social (teoría queer).

2. Las personas trans no somos avezados terapeutas sexuales que darán respuesta a todas sus inquietudes pubertas, sus represiones o filias. No somos ninfómanas en potencia, ni dominatrices sexuales. No queremos sexo con todos los hombres o mujeres que nos topamos, ni estamos para cumplir las más bajas fantasías de aquellos que tienen “curiosidad” por nosotr@s. No somos un fetiche, ni sus meretrices de turno. Somos mucho más que sexo. También vale la pena mencionar que tampoco somos “la madame”, ni proxenetas, ni la “amiga chévere” que presenta las amiguitas lindas que tiene para que ustedes se las follen. Olvídense de eso de una buena vez.

3. Créanme, es sumamente exténuante ser trans. Tenemos que ser expertas en feminismo, en teoría de género, endocrinología, psicología, sociología, genética, historia, derechos de la población diversa, religión, medicina, cirugía plástica, entre otras áreas, sólo para defender el hecho de que existimos en el mundo. Así que, por favor, no invaliden nuestra existencia con sus prejuicios basados en la genética del siglo XV o en el libro que dice que una paloma fecundó a una mujer.

4. Aprendan a diferenciar una mujer trans de un hombre trans, No es lo mismo y usualmente se confunden los términos para hablar de nosotr@s. Por ejemplo, si se van a referir a mí, por lo menos, usen los artículos adecuados, no es “el” trans, es la trans. En femenino porque soy, me siento y me proyecto como mujer. Si efectivamente es el trans, es porque es un hombre trans, alguien que hizo el transito de mujer a hombre. ¿Logran dimensionar lo despectivo que puede ser “el trans” para mencionarme a mí o a alguien como yo? Lo mismo pasa cuando se usan palabras como travesti.

5. Si eres hombre y siempre te han gustado las mujeres, no dudes de tu heterosexualidad si algún día te gusta una mujer trans. Por reconocer públicamente que una trans te parece bella, o te atrae física o sexualmente, no se te va a caer el pene. No existe nada más frágil que la heterosexualidad contemporánea…masculinidades tóxicas que llaman. No sientas miedo ni represión al exteriorizar tu gusto. Somos mujeres como cualquier otra, tan dignas como las demás, y en muchos casos, hasta reinas de belleza. Siéntente tan orgulloso de nosotras, como nosotras lo hacemos.

6. Por extraño que parezca, no todas las mujeres trans son heterosexuales, hay muchas que son lesbianas, al igual que muchos hombres trans son gais. Sí señores, como ya deben saber, una cosa es la identidad de género y otra muy diferente la orientación sexual. Una cosa es cómo nos identificamos y otra muy diferente por quien nos sentimos atraídos. No son lo mismo y vale la pena aclararlo. También existen hombres heterosexuales que les gusta vestirse como mujeres (feminófilos), dragearse o transformarse ocasionalmente. E incluso hay una creciente tendencia en el mundo, de mujeres que practican drag king. Somos supremamente diversos, y eso es maravilloso.

7. Algunas personas nos excluyen de ciertas luchas sociales, basados en postulados como la opresión por biología, desconociendo por completo lo que es enfrentarse a la sociedad siendo trans. ¿Acaso creen que cuando estamos caminando por la calle estamos más seguras porque no tenemos ovarios?, ¿somos menos propensas a un ataque?, ¿valemos más como ciudadanas por haber nacido con un falo?, ¿somos menos vulnerables al machismo y la misogonía? Mujeres cisgénero, las chicas trans no somos el enemigo. Unámonos como hermanas y ayudémonos. A todas nos beneficia abolir este sistema heteronormado, machista, retrógrado y cosificador de la mujer. Todas vivimos acoso, opresión, rechazo y discriminación a lo largo de nuestras vidas, por nuestra biología, o por nuestra identidad, e incluso por nuestra orientación sexual. Pero todas valemos y juntas podemos más. Aunque nuestras luchas parezcan distintas, no son muy diferentes entre sí.

8. ¿Han notado que solo aceptan a las personas trans cuando pueden sexualizarlas?, ¿qué pasa con las trans que no “cumplen” con ese canon de belleza?, ¿no cuentan como personas?, ¿no somos reconocidas como mujeres si no cumplimos con esos requisitos? Aunque gran parte de las mujeres trans que tienen representatividad en los medios, son aclamadas por su gran belleza y físico, es también cierto que no todas las mujeres trans lucimos así. Afortunadas las que “pasan como mujer”, “las que tienen con qué”, pero ¿qué pasa con las que no?, ¿con las que aún no inician, o no pueden por diferentes motivos, acceder a tratamientos hormonales o procedimientos quirúrgicos?, ¿qué pasa con aquellas mujeres trans que se alejan de ese estereotipo hegemónico de belleza femenina?

9. También hay que decir que las mujeres trans que cumplen con ese canon hipersexualizado, no están imponiendo a las demás mujeres como deben lucir, no es para estar comparándose, ni “sintiéndose más o menos mujer”. Este estereotipo no es una invención nuestra y lleva años en el mundo. Pero cada quien, de acuerdo a sus gustos, contexto y posibilidades, construye su identidad. Eso es lo maravilloso de ser trans. Igualmente, hay que mencionar que, aunque a algunas nos guste el mundo de la belleza, el maquillaje y la moda, no por eso, somos menos feministas. Somos conscientes de estas “contradicciones” en el discurso, pero también somos críticas ante esto y luchamos por la diversidad de ser mujer. No existe una sola forma, o una forma más válida de serlo. La diversidad también aplica en estos nuevos paradigmas de belleza. Insisto, esta lucha es de todas.

10. “Cuéntame, ¿eres transgénero o transexual?, ¿ya te operaste?, ¿aún lo conservas?, ¿te quieres operar?”, son preguntas muy recurrentes a las mujeres trans. Tal vez su intención no sea grosera y suene algo jocoso, pero lo que tengamos entre las piernas no es asunto de nadie. Eso solo le debe importar a quien comparte intimidad con nosotras. Así que si no vamos a follar, por favor, ahórrese la pregunta. Don’t be that person, bitch!. Es irrespetuoso en todo sentido, o ¿cómo se sentirían ustedes si alguien con quien no tienen esa confianza les preguntará eso? Esto no es sexting ni nada que se le parezca, es puro morbo y ya. Tampoco entiendo en qué punto genitalizamos las relaciones así, ¿un pene o una vagina es impedimento para amar a alguien? Tengan siempre presente esto: ser trans no les da el derecho a ustedes (hombres y mujeres cis), a que nos pregunten cuanta ocurrencia se les venga a la cabeza y menos sobre nuestros genitales.

Cada vez más, las personas trans se exponen públicamente para hablar de esto. Tenemos representatividad en muchos espacios que hemos conquistado gradualmente. Ya no somos un personaje caricaturesco como antes ocurría, si no que vemos más posibilidades de ser, cada vez más reales y dignas. No es una obligación moral como personas trans estar diciendo a los cuatro vientos que lo somos, pero se hace cada vez más necesario hacerlo, es como una especie de responsabilidad social, ya que con esto contribuimos un poco a desmitificar y “desmarginalizar” nuestra “condición”, y por ahí derecho, ayudamos a que más personas, tanto niños como adultos, puedan vivir con total libertad quien en realidad son. Somos una inspiración para futuras generaciones.

Recuerden, las mujeres trans también somos mujeres de verdad verdad, no somos androides o especies de otra galaxia, no estamos enfermas, ni trastornadas, no estamos confundidas, ni somos una depravación de la naturaleza, ni muchos menos un pecado. Somos personas de carne y hueso, como tú, tu mamá, tu papá, hermanos y demás. Perfectamente, podríamos ser parte de tu familia. Cuando transicionamos, no lo hacemos solas, este proceso lo vivimos todos. Como dije anteriormente, aquí estamos y aquí nos quedamos. Para desgracia de los haters, no dejaremos de existir y llevaremos nuestro mensaje de amor propio y respeto hasta dónde sea posible. Siempre.

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