Este artículo es una colaboración de Danny López en exclusiva para Revista Machio.

Antes un poco de (des)información para ponerlos en contexto: mi ciudad es muy pequeña, fácilmente se puede ir de norte a sur a pie sobre una de dos únicas vías principales, es una ciudad CATÓLICA en mayúsculas, donde se celebra la Semana Santa más hermosa del mundo, o algo así, tiene más iglesias católicas que bibliotecas, porque sólo tiene una, es una ciudad de apellidos y de abolengo, y por eso todos se conocen con todos y hace que la mojigatería se encuentre a la vuelta de la esquina.

Por mi parte, tuve la dicha de nacer en una familia patoja, de esas familias que tienen un apellido común y corriente, pero que son de las familias fundadoras de la ciudad y por eso cargo con el yugo del reconocimiento público, hasta la loca más emblemática de la ciudad me reconoce como “El nieto del Profesor” cuando me ve por el Parque Caldas. He vivido una vida cotidiana, por fortuna, llena de buenos, malos e inolvidables polvos, con hombres y mujeres, porque sí, soy bisexual, o al menos eso es lo que digo, ya que si me preguntan, me da lo mismo estar con un hombre que con una mujer, no le veo la diferencia, para mí se reduce a una sola palabra y a una sola necesidad fisiológica de cualquier ser vivo ¡SEXO! Lo disfruto como cualquier otra persona, lo practico bien, o al menos eso me han hecho creer, y lo más importante, lo busco de cualquier manera; Grindr ☑, Tinder ☑, Snapchat ☑, Facebook ☑, Twitter ☑, WhatsApp ☑ y cualquier otra aplicación que sirva para el intercambio de chat y fotos en privado.

Mi vida sexual la inicié como cualquier otro niño con una formación políticamente correcta, manoseando a la ayudante doméstica de turno Esmeralda. Aun la recuerdo y creo que será de esos recuerdos no traumáticos pero que marcan el inicio de una era, después de ella, todo fue color de rosas para la sociedad en la que me rodeaba, fui uno de los caspas del salón, aunque con excelentes notas, fui reconocido en el colegio por varias cosas buenas y malas que hacía, ahí fue donde tuve mi primer contacto sexual real, Yenny o Jenny o como sea, regresamos de un paseo a las piscinas del colegio y por accidente caí sobre ella, a punto de darme un beso, todos los niños nos chiflaron y se armó un alboroto, después de eso nos inventamos el cuento que éramos primos para mantener lo nuestro en secreto, fuimos novios por más de 2 años y tuvimos sexo por aproximadamente 1 año. Después terminamos porque yo seguía siendo el primo y ella consiguió novio, por eso no volvimos a tirar, no me dio duro el rompimiento, es más era algo que estaba esperando, creo que desde ahí empecé con mi vida sexual tan activa, después de ella vinieron muchas más mujeres del colegio.

Me di cuenta que también tenía una vida homosexual un día en la finca, estábamos departiendo un asado con allegados de la familia y de repente me separé del grupo porque quería fumar y aún no tenía la edad de fumar frente a mi familia, cuando en esas se acerca Camilo, hijo de una amiga de mi abuelo, a pedirme cigarrillos, nos pusimos a hablar de caballos y anécdotas del colegio y vainas así, de la nada me llega una erección y por alguna extraña razón le pedí un oral, lo más extraño fue que accedió. Nunca trascendió más allá de la felación y cuando nos vemos en la calle nos saludamos normal, como dos amigos con algo en común.
Después de él vinieron otros más, un viejo que me ofreció plata por sexo, una peluquera de Cali, una trans, hasta un quinteto con mi mejor amigo.

Por cuestiones familiares, he procurado mantener mi vida de marica oculta en algunos ámbitos, el de la rumba no es uno de ellos, mis dos últimas exnovias se han dado cuenta de mi doble vida y pues… Por eso son ex. Hasta ahora no he mantenido una relación seria con otro marica y realmente no me siento en la necesidad de hacerlo, ya que veo el sexo con hombres un sexo más fácil de conseguir que con las mujeres y mucho más fácil si hay sitio, hay hombres muy arrechos que quieren el rato y ya, y a veces eso es lo que busco, el rato y ya, sin enamoramientos, sin cartas de amor, sin abrazo postcoito, sólo un apretón de manos y un hasta luego.

A veces es inevitable conocer alguna persona que de una u otra manera conocen tu pasado “oscuro”, es el caso de la mamá de mi hijo, con quien lo único que tenemos en común es un hijo y una demanda por inasistencia hacía ella, a quien conocí en El Closet, adivinen qué clase de rumba es. A ella la conocí por un amigo en común y se fueron dando las cosas paulatinamente, ella se consideraba mi novia, yo nunca se lo propuse (un problema del sexo con las mujeres: Todo es sentimentalismos), yo la veía como un polvo más, como nunca fue mi novia, pues no existía la monogamia, seguía buscando sexo por otras partes y con diferentes entes, cuando se dio cuenta que tenía cuento con muchas personas más, no supo manejar la situación y se volvió la ex loca que no me deja ver a mi hijo y bueno…, eso ya será otra historia.

Mi actual novia es una persona que me ha ahogado sexual y socialmente, se la pasa pegada las 24 horas del día a mí, no me deja hacer nada sin que ella tenga los ojos encima, me cela con raimundo y todo el mundo, se sabe la contraseña de mi celular, ha visto muchas cosas de mí que haría que cualquier otra mujer me escupa la cara, una patada en las güevas y se largue de la casa, pero no, ni eso la ha hecho salir de mi casa, me toca hacer todo a escondidas y es maluco así.

Anoche fue el detonante de toda esta verborrea, me pegué una escapada con una funcionaria y pasó lo que tenía que pasar, después de eso fui a casa como si nada, cuando llegó la hora de la rutinaria montada… ¡NADA!, no pasaba nada, no había excitación, no había esa chispa que caracterizaba nuestro excelente sexo, sólo era ella sobre mí y mi cabeza en un millón de partes más, pero no en su vagina.

Por eso hoy me decidí a dar unas pinceladas en la revista y según su apoyo, seguiré escribiendo aquí o me dedicaré a lo mío: Ser una hermosa mariposa en un campo de flores aguamarina.

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