Revista Machio

#BigoteMulticolor

Es hora de reencontrarnos

Foto tomada por Marcelo Chagas de Pexels

Una vez parado en mi ventana, observé un bello atardecer y me pregunté: ¿por qué estamos perdiendo la facilidad de compartir con otras personas que nos podrían gustar y crear grandes momentos?. Luego, pensé sobre el amor y la felicidad, recordando que las veces que había tenido a alguien a mi lado había sido tan maravilloso, valioso, gratificante y placentero en mi vida, podía contar con alguien para hablar de absolutamente de todo, que podía reírme, llorar en su pecho o recibir un abrazo alentador y reconfortante, un arrunchis, que me hacía ver siempre opciones o caminos, y que mis locuras tenían un cómplice.

A su vez, sentía la necesidad que debía corresponder y ser ese soporte de tan importante ser en mi vida, que fuéramos el complemento del uno hacia el otro; soy poco creativo y extrovertido, pero por esa persona, lo hice, mejoré para que todo fuera diferente y que la rutina nunca nos alcanzara.

Ahora veo, que las redes sociales y las aplicaciones han cambiado la forma de pensar y actuar, hay cosas que ya no son tan importantes como la buena compañía, el construir una vida con alguien que uno ama, o disfrutar de todos los momentos y lugares, entre otros.

Ahí es donde me asalta una duda: ¿qué nos está pasando?, nos estamos dejando llevar por los instintos sin ver más allá, no valoramos lo que nos ofrecen las personas y esos gratos momentos se convirtieron en ratos “placenteros” pero vacíos.

Muchas personas sueñan con momentos maravillosos, estar abrazados a alguien, construir un futuro, tener buenos recuerdos, reírse de bobadas, contar con un apoyo, y envejecer juntos, pero la realidad es que piden requisitos absurdos y a veces inalcanzables que ni ellos mismo pueden ofrecer, y eso sé que les causa frustración; es evidente, no son capaces de al menos sostener una buena charla, dar puntos de vista interesantes para analizar, crear actividades sencillas (caminar por ejemplo), compartir una reunión de amigos con juegos (dominó, Xbox, discutir un libro o un artículo de una revista, UNO, en fin ser creativos).

Y es curioso aún, hablan del amor y la felicidad, pero cuando uno los observa para buscar una relación o al menos una amistad, salen huyendo, como si el miedo les ganara, como si supieran que no tienen nada más para ofrecer.

Es un mundo al revés, por eso, hay que reencontrarnos, saber quiénes somos para saber que podemos ofrecer y que es conveniente para nuestras vidas, construirnos primero como personas, ser realistas de nuestros entornos, trabajar por nuestras metas, no vivir de ilusiones, y como he leído por ahí: siempre originales nunca inoriginales.

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